martes, 17 de agosto de 2010

Por el Paseo Marítimo de los Castros

Me encanta descubrir las distintas zonas de la ciudad. Muchas veces están ahí desde tiempo atrás, pero uno no ha ido por la razón que sea. Uno de esos rincones que tenía aún pendiente por conocer era el tramo del paseo marítimo de los Castros. Un lugar espacioso, bien acondicionado que le hace olvidar a uno que está - a pesar del nombre - entre carreteras.





Un paseo agradable. Esa es la expresión. Agradable. Teniendo en cuenta que las vistas no pueden ser menos paradisíacas se puede considerar que está bastante bien integrado.







Sin embargo, es una pena que algunas zonas del mismo no gocen del mantenimiento que uno desearía para un lugar de esparcimiento y recreo.

Afortunadamente no está especialmente deteriorado por pintarrajeos varios; aún así, algunas pintadas cuando menos curiosas adornan el paseo.



Pero sobre todo lo que no es disculpable es el estado de conservación de algunos elementos. Podemos ver en la imagen el estado de oxidación de la verja metálica que cierra el paseo.

Uno llega a tener la sensación al mirar el conjunto de la verja y el puente de paso elevado que baja hacia el puerto que más que un paseo marítimo está en el linde de un gueto o algo parecido. Lo que es una verdadera lástima, habida cuenta que, a pesar de todo, el lugar bien merece un paseo.

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