La verdad es que este año no me he pasado por la feria. Ha sido el primero en muchos que no lo hago. Que siempre, invariablemente me dejo caer por los jardines en los días del libro nuevo y en los del libro antiguo y de ocasión (ocasión de comprarlo, claro está, que es una magnífica excusa para leerlo). Unas veces compro más, otras menos. Algunas veces nada; pero, es ritual veraniego que este año he roto por diversas circunstancias, dejarme caer por la feria.
Ahora que, todo hay que decirlo. Cada año me ha ido apeteciendo menos. Tal vez esto haya ayudado a que al final la costumbre se haya interrumpido... Sí, es posible que haya sido el detonante. Porque, al fin y al cabo, ¿qué ofrece la Feria del Libro que no se consiga yendo a una librería cualquier día normal del año?
Es algo que no he conseguido averiguar en todos estos años. Al menos no ofrece nada diferencial para mí. Y no me considero el mejor lector del mundo, desde luego, pero por lo que tengo comprobado leo claramente más que la media.
El sector del libro vive unos tiempos complicados, pero no ya de ahora, sino desde hace años. Recuerdo que siendo niño ya no vivía su mejor momento. ¿El fin del libro? Estoy convencido que no, pero también creo que un soporte estático y pasivo no parece la mejor de las formas de atraer a nadie en el siglo XXI. Y esto lo dice uno que hace años que no compra nada que se pueda catalogar como "ficción".
En el pregón de la Feria del Libro de este año, decía César Antonio Molina (ex-ministro de cultura): "Sí lo son [peligros para la lectura] los videojuegos, los programas basura de la televisión, la mal enseñanza que desconoce o impone con una obligatoriedad torpe y pesaje, el mal ejemplo familiar donde la cultura, en general, es algo desconocido y extravagante." ¡Qué poca visión de futuro! Incluso de presente, diría yo. Estoy de acuerdo en casi todo lo que dice, en CASI todo lo que dice, pero el nivel del ex-ministro es evidente con sólo empezar a leer el párrafo. El videojuego es un peligro para la lectura. Pues claro, menudo descubrimiento. Sobre todo, si la lectura vive ajena a la realidad tecnológica que le ha tocado vivir.
No son de ahora los videojuegos, llevan décadas en nuestra vida. Los libros juego ya nacieron en los años 40 y actualmente, las distintas formas de relación social acaparan la vida de los nativos digitales: Redes, blogs, wikis...
¿El libro está muerto? No. ¿El libro está abocado a desaparecer? Por supuesto que no. Pero estamos en el siglo XXI, no en 1450 y, sin embargo, el libro actual, en esencia, sigue ofreciendo lo mismo que el de Gutemberg. No tiene porqué desaparecer el libro, ¡ni mucho menos!, pero a nadie le debe sorprender que, con estas premisas, los habitantes del mundo de este siglo vean el libro como algo anacrónico, propio de otras épocas (de hecho responde a un modelo que nació hace más de 550 años) y lo releguen por otras formas de comunicación y socialización.
Por cierto, para terminar, no puedo resistirme a comentar una anécdota:
La Voz de Galicia:
La Feira del Libro de A Coruña concluye con más de 200.000 visitantes
Los libreros se muestran «satisfechos» con el nivel de ventas conseguido, ya que en algunos casos, se superó lo de las pasadas ediciones.
La Opinión de A Coruña:
Caen un 10% las ventas en la Feria del Libro
Igual no estoy deacuerdo con todo,pero me parece intesante.
ResponderEliminarYo es como que tampoco me flipo por leer pero si estuvieran mas baratos los libros alguno fijo que si que compraría porque los hay que estan bien.
ResponderEliminarFernanDiDop: Tampoco es requesito estar de acuerdo con lo que yo diga para dejar un comentario. Incluso agradezco las discrepancias, así seguro que podemos tener conversaciones más largas. ;)
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