Ayer se celebró la primera jornada del Pop-Rock coruñés en Riazor. Cierto es que la lluvia fina que cayó a primera hora de la noche no ayudaría mucho al éxito del evento, pero desde luego lo de ayer no fue lo del domingo con Bisbal, ni mucho menos.
Cervezas y botellón sí que había, pero el número de asistentes no está claro. Dice Protección Civil que llegaron a los 10.000.
Dejando al lado el número de asistentes, mucho llovió (y no hablo de las cuatro gotas de ayer) desde el 27 de mayo en que el concejal de fiestas y jolgorios anunciaba que no habría Pop Rock este año. Festival que al final sí hubo, al parecer, por imposición de Tello. Sea como fuere, el festival se está celebrando y ahora depende su continuidad de la rentabilidad del mismo.
No sé cómo miden la rentabilidad de un festival que se celebra al aire libre sin venta de entradas (porque por supuesto gratuito no es, que lo hemos pagado todos de nuestros bolsillos). ¿Será a porcentaje con la venta de cervezas en la playa? Ni idea. Y me encantaría que me lo explicasen.
En todo caso, de todo esto lo único que tengo claro es que ayer sonó el rock en La Coruña y yo me alegro. No me gusta demasiado el rock, todo hay que decirlo, pero no me parece bien que se organicen unas fiestas y se excluya una parte de la población de ellas. En las fiestas municipales tiene que haber sitio para todos y si no va a haber sitio para todos entonces que se cancelen y cada uno se pague la fiesta de su bolsillo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario